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Ovejas webInvestigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han confirmado que la leche y el queso obtenidos durante la época de pastoreo de las ovejas presentan más cantidad de ciertos ácidos grasos buenos para el organismo. También han identificado algunos ‘marcadores’ que parecen indicar que el ganado ha comido hierba fresca.

El grupo de investigación Lactiker de la UPV/EHU ha comprobado que la leche obtenida durante la época de pastoreo, y el queso elaborado con ella, tiene un perfil nutricional más saludable debido a la mayor cantidad de algunos ácidos grasos que tienen efectos fisiológicos positivos en el organismo humano.

Los investigadores también han identificado algunos compuestos que podrían servir como ‘marcadores’ de que las ovejas han comido hierba fresca, lo que, de confirmarse, proporcionaría una manera objetiva de asegurar que esos productos lácteos concretos provienen de pastoreo.

El pastoreo durante la primavera y verano es la forma tradicional de manejo de la cabaña ovina en el País Vasco, mientras que durante los meses de otoño e invierno, cuando la cantidad de hierba ya no es suficiente, los rebaños se mantienen en el establo con pienso. Desde hace varios años, el grupo Lactiker estudia cómo varía la calidad nutricional en ambas condiciones, en colaboración con Neiker y la asociación Artzai-Gazta adscrita a la Denominación de Origen Queso Idiazabal.

Los resultados de estas investigaciones, publicados en revistas científicas internacionales del sector lácteo, son de interés tanto para los productores como para los consumidores, ya que, según demuestran, la leche obtenida durante la época de pastoreo, y el queso elaborado con ella, tiene un perfil nutricional más saludable debido a la mayor cantidad de algunos ácidos grasos que tienen efectos fisiológicos positivos en el organismo humano.

Más ácidos grasos insaturados

Entre ellos, por ejemplo figuran los ácidos grasos insaturados –incluyendo los poliinsaturados, el ácido ruménico, y los omega-3 de cadena larga– aumentan considerablemente en el queso elaborado con leche ‘de pasto’, cuando se compara con el queso elaborado con leche ‘de estabulación’, es decir, de animales alimentados con forraje y piensos concentrados.

Estos ácidos grasos insaturados tienden a disminuir los triglicéridos y las lipoproteínas de baja densidad portadoras del llamado ‘colesterol malo’ en la sangre de las personas que los ingieren. Además, en la leche ‘de pasto’ disminuye mucho la cantidad de ácidos grasos saturados, principalmente de los que contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. No obstante, es necesario recordar que no todos los ácidos grasos saturados tiene ese efecto fisiológico negativo.

El equipo también ha observado una mayor cantidad de otros compuestos químicos que provienen de la hierba fresca y que tienen alta actividad antioxidante, como son los retinoides –el b-caroteno o precursor de la vitamina A–, los tocoferoles –como la vitamina E– y algunos terpenoides. La existencia concreta de algunos de estos compuestos podría servir como ‘marcador’ de que las ovejas han comido hierba fresca, lo que, de confirmarse, proporcionaría una manera objetiva de asegurar que esos productos lácteos concretos provienen de pastoreo.

Los retinoides, tocoferoles y terpenoides podrían servir de marcadores de hierba fresca

Aunque hay muchos factores que los ganaderos no pueden controlar, como el momento y la cantidad de lluvia que influye mucho en que la hierba sea tierna y nutritiva, estas diferencias en la calidad nutricional de la leche y el queso se mantienen año tras año. Se puede decir que es un efecto reproducible.

Por otra parte, para mejorar la calidad nutricional de la leche producida a base de concentrados durante el invierno, el grupo Lactiker ha investigado en los últimos años la inclusión en la formulación de esos concentrados de algunos subproductos agrícolas locales. Entre ellos, las tortas resultantes de la extracción de aceite por prensado de semillas de colza o de girasol, que son las que mejores resultados han dado para la alimentación de las ovejas.

Así, han comprobado que con esos piensos se puede aumentar en la leche la concentración de los ácidos grasos que tienen efectos positivos, además de disminuir la concentración de los ácidos grasos saturados con efectos negativos.

Además, la utilización de esos subproductos agrícolas locales en concentrados, en vez de la soja habitual, reduciría el coste de la alimentación de los animales en invierno, a la vez que mejoraría la calidad nutricional de la leche.

Además, no compite con la alimentación humana –como sería el caso de utilizar directamente las semillas o los aceites correspondientes–, por lo que su uso no influiría en el coste de determinados productos alimentarios, y reduciría el impacto ambiental de la producción de estos aceites al reutilizar esos subproductos. Así, la calidad nutricional de la leche, que ya de por sí es muy alta, podría mejorar sustancialmente, sobre todo en invierno, disminuyendo las diferencias entre las épocas del año.

Fuente: Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

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tuberculosis_07052013Con el objeto de garantizar la sanidad de los quesos producidos por seis pequeños productores ganaderos beneficiarios del Prodesal 4 de INDAP (Programa de Desarrollo Local) de Los Ángeles, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, en coordinación con este programa decidieron aplicar pruebas a 67 bovinos, con  el fin de determinar la ausencia de tuberculosis y brucelosis bovina,  las cuales resultaron negativas para ambas enfermedades.

“La tuberculosis y la brucelosis bovinas son zoonosis, es decir, enfermedades que pueden transmitirse a las personas, por lo cual es importante conocer la situación sanitaria del rebaño con el cual se producen los quesos u otros productos lácteos, que en este caso, se comercializan en la ciudad de Los Ángeles. Estas son las primeras pruebas realizadas a estos animales, las que se enmarcan en un programa de control y erradicación de estas enfermedades, que tiene como finalidad declarar al predio libre de estas patologías”, señaló Rosa Cifuentes Pérez, jefa de la oficina del SAG Los Ángeles.

Por su parte,  Eduardo Führer Jimenez,  encargado regional de Protección Pecuaria del SAG Región de Biobío, destacó que estas pruebas se aplicarán en dos oportunidades más, cada 90 días en el caso de brucelosis bovina y entre 180 a 240 días para la tuberculosis bovina, cuyos resultados, si son negativos,  permitirán declarar el predio libre de estas enfermedades. “La tuberculosis bovina se  concentra en predios lecheros, generando pérdidas económicas y de competitividad al sector productivo. Un ejemplo de ello es que muchos productores de leche han saneado sus rebaños con el apoyo de las plantas lecheras, bonificando éstas últimas a quienes certifican que sus rebaños están libres. Por ello es fundamental la coordinación que estamos realizando con Prodesal en favor de los pequeños productores ganaderos”, destacó el profesional.

Asimismo agregó que “el éxito de estos proyectos depende en gran medida de la participación y colaboración de los ganaderos/as, ya que los principales beneficiados/as son ellos mismos  y,  por supuesto, los consumidores y el país. El fin de estas iniciativas del Ministerio de Agricultura es mejorar la calidad y la sanidad de los productos y subproductos de origen pecuario”.

Sobre las recomendaciones para evitar la transmisión de estas enfermedades los directivos del SAG indicaron que  la principal medida es no ingresar al rebaño animales sin conocer su condición sanitaria, ya que si éstos están enfermos podrían infectar al ganado.

La tuberculosis bovina es una enfermedad bacteriana crónica que afecta principalmente al ganado, puede transmitirse a otros animales y al ser humano. Las personas con mayor riesgo a contraerla  son aquellas que consumen productos lácteos sin pasteurizar, derivados de animales enfermos, en menor medida quienes se exponen al contacto directo con animales en predios infectados, o en mataderos. Mientras que la brucelosis bovina es una enfermedad infectocontagiosa, producida por la bacteria Brucella abortus, que afecta principalmente a las hembras bovinas en edad reproductiva, provocando abortos.

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Según la empresa, el producto “ha sido sometido a catas con distintos tipos de consumidores que han apreciado sus características de sabor, aroma y textura”.

AZTI-Tecnalia ha desarrollado un queso bajo en sal, cuya grasa animal ha sido sustituida por grasa vegetal y ácidos grasos omega-3 y omega-6.

Según la empresa, el producto “ha sido sometido a catas con distintos tipos de consumidores que han apreciado sus características de sabor, aroma y textura”.

El reto de los investigadores de AZTI-Tecnalia ha consistido en desarrollar un nuevo método de elaboración del queso que permita aumentar los nutrientes bioactivos y reducir los compuestos no deseados, como la grasa saturada y la sal. En el proceso se ha sustituido la grasa butírica –porción grasa de la leche- por una grasa vegetal rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6.

Colaboración de empresas

La reducción de sodio se ha logrado sustituyendo el cloruro sódico (sal común) por cloruro potásico. Con el fin de que el producto final muestre el sabor salado propio del queso, en lugar del salado tradicional que se lleva a cabo durante la elaboración los técnicos han desarrollado un proceso de salado que se lleva a cabo una vez que el queso está seco.. El novedoso procedimiento permite aportar el característico sabor salado al mismo tiempo que se puede controlar de forma más precisa la cantidad de sal que se incorpora al queso.

La investigación ha contado con la colaboración de las empresas vascas Quesos Ibar y Gomiztegi, y se ha desarrollado dentro del Programa SAIOTEK, financiado por el Departamento de Industria, Innovación, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco.

Fuente Sinc

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El permeado de suero, un compuesto que ocasiona grandes gastos a la industria, fue probado para fertilizar maíz y alfalfa, con gran éxito, según investigadores de la UNL.

 

El permeado de suero, un resto de la producción de quesos, es un gran problema en determinadas épocas del año, ya que deshacerse de él insume un gran gasto. Sin embargo, puede emplearse como fertilizante y convertirse así en un producto con valor, según investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
Olga Badino, de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA), contó que el permeado de suero es resultado del procesamiento del suero que queda de la fabricación de quesos y que a veces debe enviarse a plantas de procesamiento para eliminarlo. Pero se podría fertilizar suelos con él, una práctica que tiene sus antecedentes en otros países, pero no en la Argentina.
El punto de partida del trabajo de Badino, que estudió el tema con su grupo del Departamento de Producción Animal y con la cátedra de Edafología de la FCA, fue una consulta de una empresa de la ciudad de Esperanza. Para saber qué sucedía con el residuo, probaron distintas dosis en campos de Santa Fe y Córdoba y, de ese modo, encontraron la forma exacta de aplicación para una fertilización efectiva.

Dosis
En las fábricas, el suero que queda de la elaboración de quesos se somete a un proceso de extracción de proteínas. El remanente de esa filtración es lactosa y sales minerales, también llamado permeado de suero, que si no se utiliza pasa a ser un residuo con una alta carga orgánica con posibles impactos negativos para el ambiente y por lo cual se debe reciclar con costosos tratamientos. “Sin embargo, en países como Canadá, Estados Unidos o Nueva Zelanda se usa como fertilizante que se suma a otros productos comerciales”, aclaró Badino, que trabajó junto a Pedro Weidmann, director del proyecto.
Los investigadores aplicaron el permeado entre una semana y diez días antes de la siembra de maíz y alfalfa en campos santafesinos y cordobeses. Además, analizaron los parámetros físicos y químicos de suelo antes de aplicar el permeado y a la cosecha del cultivo, a la vez que evaluaron la producción de biomasa aérea y grano.
“Se evaluaron dosis de 17 a 120 m3, dependiendo de los ensayos. En uno de los campos se aplicaron dos dosis discontinuas de permeado en presiembra de maíz y alfalfa con el objetivo de estudiar el efecto acumulado del abono. Previamente, se analizó la composición del suelo para su caracterización”, resaltó.
Los resultados preliminares demostraron que la más adecuada estaba entre 30 y 60 m3/Ha, porque fue en ese rango donde se produjeron aumentos de la producción de granos y de biomasa, en el caso de la alfalfa. Además, no hubo deterioro en las propiedades físicoquímicas del suelo. “Un dato relevante es que había similitudes con las dosis que se aplican en los otros países”, resaltó Badino.
“El permeado de suero puede aportar macronutrientes como potasio, calcio, fósforo – para los cultivos y favorecer su reposición en el suelo – nitrógeno, azufre y magnesio. El contenido de sodio, cloruros y sales en el permeado de suero es elevado por lo que debe controlarse su uso”, aclaró.

Normativa
Por otra parte, la investigadora destacó que no hay antecedentes de este tipo de práctica en la Argentina. “Es un comienzo para futuras investigaciones y base para una normativa aplicada”, acotó.
“El uso tiene que estar controlado y formar parte de un plan de fertilización bajo determinados parámetros normativos, tal como se realiza en otros países”, advirtió.
La generación de información sobre las características del permeado de suero, cómo manipular el producto, cuál es su composición, qué dosis aplicar, en qué cultivos, las restricciones de uso y condiciones particulares de nuestros sistemas de producción, tipo de suelos y otros aspectos implican un importante aporte. “En situaciones donde se producen excedentes de permeado de suero en la industria láctea, puede valorizarse por la reposición de nutrientes en el suelo mediante la aplicación como fertilizante”, culminó Badino.

 

 

 

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