Hongos micorrizógenos serán vitales para la agricultura

a4ad28a4e5A pesar de que los inoculantes de hongos micorrizógenos arbusculares son desconocidos, hay consumidores con expectativas, ya que mejoran los rendimientos de las plantas producidas en viveros.

Estos organismos viven en simbiosis con las plantas y establecen una relación en la que ambas partes colaboran. Esta unión entre planta (árbol, arbusto o hierba) y hongo, se denomina micorriza, y gracias a ella los vegetales y hongos intercambian nutrientes esenciales para ambos, asegurándose así la buena salud del bosque.

De acuerdo con el profesor Ewald Sieverding, del Instituto para la Producción de Plantas y la Agroecología de la Universidad Hohenheim, por el carácter de la simbiosis obligada, los inoculantes de hongos micorrizógenos arbusculares (HMA) se producen en raíces vivas de plantas completas o bien, en raíces crecidas meristemáticamente in-vitro.

“La selección de la planta hospedera, así como del sustrato en que se reproduce el hongo, es importante para su calidad. El inoculante más común es el sustrato inerte u orgánico en que las plantas crecieron; el cual contiene, además de esporas, raíces infectadas y micelio del hongo, y se utiliza directamente después de su homogeneización”, asegura el experto.

El profesor Ewald afirma que estos inóculos favorecen notablemente el crecimiento de las plantas por el alto contenido de nutrientes que puede proveerle.

Además, precisa que existen preparaciones líquidas en las que se incorporan propágulos HMA producidos in vitro. Sin embargo, estas tienen una menor infectividad y sobrevivencia en almacenamiento que los inóculos provenientes de sustrato.

“Para la determinación de calidad de los inoculantes HMA existe mucha controversia, cada país debería establecer sus propias normativas. La aplicación de los inoculantes es relativamente fácil en viveros y pequeñas áreas de cultivo”, dice el investigador.

En ese sentido, el uso en agricultura a gran escala es más complicado, porque los inóculos no se pueden aplicar bien con maquinaria y las altas cantidades que se requieren para una hectárea elevan los costos de producción de los cultivos.

Así, según lo explica, “para obtener respuestas a la inoculación y que se produzca la infección, es primordial la localización del inóculo en relación a la semilla, ya que este debe estar en la zona donde crecen las raíces”.

De esta manera, inóculos líquidos y tratamientos de semilla con inoculantes no resultan muy efectivos. Por ello, uno de los problemas más grandes en el uso práctico y a gran escala de inoculantes es el mercado.

“Por lo general, los inoculantes HMA son desconocidos y los pocos consumidores tienen diversas expectativas al utilizarlos, como mejores rendimientos o supervivencia post-trasplante de plantas producidas en viveros”, asegura el investigador alemán.

No obstante, resalta que un objetivo de la investigación debe ser encontrar metodologías para predecir dónde y en qué circunstancias se puede esperar una respuesta a la inoculación. Hay varios otros obstáculos en el uso de inoculantes HMA, como los relacionados con la legislación.

El profesor Ewald Sieverding fue invitado por el Grupo de Investigación en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira al Seminario Agroecológico.

 

Fuente Agencia UN

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