Estudio sugiere prudencia ante el desarrollo e inversión del cultivo de chía en el país

chiaLas propiedades y beneficios que genera la chía en la nutrición no son pocos, debido principalmente a su alto contenido en Omega 3 y Omega 6, ayudando a reducir el colesterol y los triglicéridos, entre otros. Así, esta semilla se ha transformado en un cotizado alimento funcional.

Bajo este contexto y por su alta demanda de consumo en el mercado internacional y en Chile, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura —en una acción conjunta con Prochile y CORFO, y el trabajo del ingeniero agrónomo y profesor de la Facultad de Agronomía de la PUCV, Alejandro De Kartzow— realizó el “Estudio de pre factibilidad para el desarrollo del cultivo de chía (Salvia hispánica L.) en Chile”. Este buscó definir las oportunidades comerciales del cultivo de esta semilla.

Dentro de sus principales resultados se destacó que las áreas costeras de la Región del Maule al norte y los valles de la Región de Valparaíso al norte, serían la zonas viables para cultivar la chía en Chile, siempre y cuando se sigan una serie de instrucciones agrícolas.

Según una empresa de estudios de mercados (Mintel), la chía fue incorporada en la elaboración de 21 productos el 2011, cifra que al año siguiente subió a 100.

“A futuro, se espera que China y otros países asiáticos, como europeos, se incorporen al consumo, por lo que la demanda se duplicaría. La estimación total de la producción actual, a nivel mundial, es de 11.000 a 20.000 toneladas, con una importante participación de la semilla orgánica (33%)”, detalla De Kartzow.

De los antecedentes anteriores se puede concluir que el mercado principal de esta semilla es aún de nicho, y que representa aproximadamente US$ 70 millones, equivalentes a unas 13.000 toneladas, a un precio promedio de US$/kg 5,5 en EEUU. En el mercado chileno la tendencia en el precio FOB de importación se ha incrementado desde los US$1,33 a US$4,17 en un periodo de cinco años (2007 a 2012).

En el país no se produce comercialmente semilla de chía, pero se está desarrollando un proyecto FONDECYT en las regiones del centro norte y norte del país.

En el período 2007-2012 los volúmenes y valores de las importaciones han crecido en forma muy importante. Las cifras indican un alza en el período, con base en el 2007, de 78,6 veces en el valor CIF y de 83,3 veces en el valor FOB, mientras que los volúmenes importados se han multiplicado por más de 26 veces en cinco años.

Este boom está dado principalmente por los conceptos comerciales centrales asociables a esta semilla: producto natural, con alto contenido de “aceites buenos y esenciales”; alta calidad de fibra; libre de gluten; alto en proteínas y minerales, es decir, un alimento sano y que sana.

Limitantes locales

Para lograr establecer el cultivo de esta semilla en Chile, hay que tener una serie de consideraciones, por ejemplo desde el punto de vista del cultivo, corresponde a un grano de verano hacia otoño, que se induce en día corto.

No resiste heladas y se desarrolla óptimamente en climas tropicales y sub tropicales, incrementando sus niveles de aceite al moderarse las temperaturas. Cabe señalar que la cosecha se realiza en junio

En términos generales, no es un cultivo exigente ni en suelo, fertilización y agua requerida. No obstante ello, demanda de agua en períodos críticos de su fenología (siembra, llenado de grano).

“Recientemente, en Kentucky (EE.UU.), se han desarrollado y licenciado las primeras variedades de ciclo fenológico corto, lo que permitiría la expansión de este cultivo a mayores latitudes, al poder ser cosechado antes de las primeras heladas”, agrega De Kartzow.

Al respecto el ejecutivo de innovación de FIA y supervisor del estudio René Martorell, enfatiza que la chía presenta indudables ventajas desde el punto de vista del producto, dado sus deseables contenidos nutricionales y la versatilidad de sus potenciales usos.

“Sin embargo, de acuerdo al estudio, su establecimiento en Chile se encuentra restringido hacia el sur del país por presencia de heladas y hacia al norte por la disponibilidad de agua. Por ello, la superficie probable de cultivo es limitada y debe competir en esas áreas con la rentabilidad de las otras opciones productivas existentes, especialmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, lugares que presentan el mayor potencial productivo”, explica.

Es importante —agrega Martorell— ser prudente respecto a la decisión de inversión, ya que al tratarse de un producto commodity y a que los países competidores tienen posibilidades de aumento de la producción, los precios pueden verse afectados a la baja a pesar de la gran demanda internacional y la tendencia al alza en los precios en los últimos años.

Los márgenes brutos, de acuerdo al estudio de prefactibilidad —para valores de precio es de US$3 y US$4 por kilo y rinde de 800 kg/ha— varían entre $400 mil y $800 mil por hectárea. Cabe destacar que los precios históricos de mercado son de US$2/kilo.

Los resultados señalados hacen altamente sensible el resultado económico a las variaciones al precio y al rendimiento, por lo cual, es necesario evaluar exhaustivamente el entorno de mercado y la zona de producción previo a la decisión de invertir.

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