Productores del Valle del Aconcagua reciben certificación de equipos pulverizadores

Instalación funda cardanicaProductores del Valle de Aconcagua reciben certificación de equipos pulverizadores, actividad que forma parte del  plan piloto voluntario de certificación de equipos pulverizadores que impulsa el INIA a través del proyecto “Desarrollo de estrategias de manejo fitosanitario para frutales de exportación tendientes a reducir el uso de plaguicidas”, ejecutado por el INIA y financiado por el Ministerio de Agricultura con el apoyo de Fedefruta, Colegio de Ingenieros Agrónomos, Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria ( Achipia), Chile Alimentos y Adiac (Asociación de Distribuidores de Insumos Agrícolas de Chile).

Este programa denominado “Inspección y Regulación  de Pulverizadores Agrícolas,” se propuso implementar  como un proceso voluntario, que  certifique de manera representativa la calidad de la maquinaria agrícola que se utiliza para la aplicación de plaguicidas, orientado esencialmente en mejorar la eficiencia del control de plagas y enfermedades, la seguridad del operador y menor riesgo de contaminación al medio ambiente.

Las empresas que recibieron el sello de certificación cumpliendo así con todos los requisitos  fueron; Agrícola Brown, Agrícola La Higuera, Escuela Agrícola de San Felipe y Agrícola Echeverría.

Este proceso consiste en una revisión visual y funcional de los parámetros operativos más importantes tanto del tractor como del pulverizador.

Alrededor de 22 componentes forman parte de este proceso de inspección, entre los que destacan: en el tractor, el tacómetro y potencia del motor; en el pulverizador, filtros, bomba, boquillas, manómetro,  funda protectora del cardán, , comandos, ventilador, deflectores de viento, presión de aire de neumáticos, rejilla de protección del ventilador, comando regulador de presión, conducciones (sin fugas), válvulas antigoteo, etcétera.

Los especialistas del INIA Jorge Riquelme Sanhueza  y Patricio Abarca Reyes han sido los encargados de ejecutar esta inspección en diferentes predios de las provincias de San Felipe y Los Andes en el Valle del Aconcagua no sólo revisando cada componente sino además enseñando a los operadores de campo, encargados de estos equipos, acerca de la importancia que adquiere la mantención, regulación y el buen uso de tractores y pulverizadores a la hora de ser operados en el campo.

Si bien hasta el momento, en nuestro país no existe una normativa obligatoria que regule la maquinaria agrícola sobre la base de este plan, la revisión de cada uno de los parámetros de la maquinaria ha sido rigurosa a la hora de realizar la inspección y la entrega del certificado se realizó sólo cuando los equipos realmente cumplieron el 100% de lo requerido.

Los coordinadores de este plan piloto voluntario de certificación de equipos pulverizadores, destacaron la relevancia que adquieren estos parámetros al momento de reducir la carga de plaguicidas y para prevenir eventuales efectos negativos sobre la salud humana y el medio ambiente. “La mayor parte de la inspección se realiza en forma visual, pero también se necesita chequear el estado de algunos dispositivos con el equipo en funcionamiento”, aseguran.

Al término de la inspección, el equipo de expertos entregó un informe técnico a los propietarios de los huertos donde se indican los aspectos que deben mejorar. Para aprobar el proceso de Inspección y Regulación de Pulverizadores Agrícolas y recibir certificado y sello de certificación, el propietario debe corregir los elementos deficientes que se han encontrado. Hecho esto, los especialistas regresan al huerto en una segunda visita para verificar la correcta implementación de las recomendaciones sugeridas.

Un aspecto  positivo que llamó la atención a los especialistas y que quisieron destacar ha sido la buena disposición de los productores ante este programa y que reconocieran en esta certificación una buena oportunidad, con un impacto directo en la  rentabilidad del negocio. “Esperamos que en la medida que surja el interés y la demanda por parte de los productores se irá incrementando el número de predios certificados voluntariamente”.

Es importante destacar que esta es la primera iniciativa que se realiza en el país. Sin duda, iniciar este programa en la mayor zona productora de uva de mesa del país es una señal positiva. Recordemos que alrededor del 22% de la uva de mesa que se exporta se producen en el Valle del Aconcagua.

 

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