La “plantación profunda” ayuda a restaurar los ecosistemas

Ingenieros de Montes de la UPM prueban con éxito esta técnica

La plantación profunda, que consiste en situar las raíces de una planta unos centímetros más abajo de lo normal, es una técnica que está probando un equipo de investigadores, entre ellos los ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, y que está demostrando ser útil para restaurar los ecosistemas.

La recuperación de ecosistemas en zonas semiáridas es una prioridad y un reto complejo por la dificultad que oponen los agentes naturales a la restauración. La implantación de cubierta vegetal de forma masiva sobre todo el territorio sería un remedio, pero es una tarea muy costosa y a menudo con altos índices de fracaso. Por ello, buscando otras posibles soluciones, un equipo de investigadores de diversos organismos, en el que participa la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha puesto en marcha una estrategia para impulsar procesos de restauración a través de la introducción de individuos de especies clave en lugares concretos o en forma de islas de diversidad.
Parcela de ensayo con ambos tratamientos: plantación profunda (izda.) y superficial (dcha.). Imagen: José A. Oliet. Fuente: UPM.
Parcela de ensayo con ambos tratamientos: plantación profunda (izda.) y superficial (dcha.). Imagen: José A. Oliet. Fuente: UPM.

El arto (Zizyphus lotus) es un matorral que vive en los terrenos costeros del sureste español, altamente degradados y con precipitaciones mínimas. Sin embargo, los ejemplares alcanzan bastante talla y se extienden en superficie formando elementos muy valiosos por su papel protector frente a la erosión, para el refugio de fauna y también para la germinación de otras especies vegetales que podrían colonizar el medio a partir de ellas. En el trabajo realizado se ha ensayado la plantación profunda como un método para reducir la mortalidad de los ejemplares de arto introducidos y posibilitar su acción restauradora. La plantación profunda sitúa las raíces de la planta que se quiere introducir unos centímetros por debajo de lo normal y estos son clave para conectar las raíces con las capas más húmedas del suelo, que no llegan a secarse ni en los meses estivales.

El estudio, que ha sido publicado en la revista New Forests, demuestra que la plantación profunda empleando tubos protectores para evitar el derrumbe del suelo circundante sobre la planta mejora el acceso de las raíces de arto al agua del suelo y reduce la mortalidad en un 20%, haciendo viable la plantación sin riego de establecimiento. Esta técnica puede extenderse a la plantación de otras especies en el semiárido, y no supone un sobrecoste muy alto frente a la plantación superficial convencional, salvo el empleo de tubos protectores, que en muchas plantaciones conviene utilizar para la defensa de las plantas de los animales predadores. (UPM/IIE)

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